domingo, 22 de junio de 2008

Dios y el Estado

La Biblia, que es un libro muy interesante y a veces muy profundo cuando se lo considera como una de las más antiguas manifestaciones de la sabiduría y de la fantasía humanas que han llegado hasta nosotros, expresa esta verdad de una manera muy ingenua en su mito del pecado original. Jehová, que de todos los buenos dioses que han sido adorados por los hombres es ciertamente el más envidioso, el más vanidoso, el más feroz, el más injusto, el más sanguinario, el más déspota y el más enemigo de la dignidad y de la libertad humanas, que creó a Adán y a Eva por no sé qué capricho (sin duda para engañar su hastío que debía de ser terrible en su eternamente egoísta soledad, para procurarse nuevos esclavos), había puesto generosamente a su disposición toda la Tierra, con todos sus frutos y todos los animales, y no había puesto a ese goce completo más que un límite. Les había prohibido expresamente que tocaran los frutos del árbol de la ciencia. Quería que el hombre, privado de toda conciencia de sí mismo, permaneciese un eterno animal, siempre de cuatro patas ante el Dios eterno, su creador su amo. Pero he aquí que llega Satanás, el eterno rebelde, el primer librepensador y el emancipador de los mundos. Avergúenza al hombre de su ignorancia de su obediencia animales; lo emancipa e imprime sobre su frente el sello de la libertad y de la humanidad, impulsándolo a desobedecer y a comer del fruto de la ciencia.

Se sabe lo demás. El buen Dios, cuya ciencia innata constituye una de las facultades divinas, habría debido advertir lo que sucedería; sin embargo, se enfureció terrible y ridículamente: maldijo a Satanás, al hombre y al mundo creados por él, hiriéndose, por decirlo así, en su propia creación, como hacen los niños cuando se encolerizan; y no contento con alcanzar a nuestros antepasados en el presente, los maldijo en todas las generaciones del porvenir, inocentes del crimen cometido por aquéllos. Nuestros teólogos católicos y protestantes hallan que eso es muy profundo y muy justo, precisamente porque es monstruosamente inicuo y absurdo. Luego, recordando que no era sólo un Dios de venganza y de cólera, sino un Dios de amor, después de haber atormentado la existencia de algunos millares de pobres seres humanos y de haberlos condenado a un infierno eterno, tuvo piedad del resto y para salvarlo, para reconciliar su amor eterno y divino con su cólera eterna y divina siempre ávida de víctimas y de sangre, envió al mundo, como una víctima expiatoria, a su hijo único a fin de que fuese muerto por los hombres. Eso se llama el misterio de la redención, base de todas las religiones cristianas. ¡Y si el divino salvador hubiese salvado siquiera al mundo humano! Pero no; en el paraíso prometido por Cristo, se sabe, puesto que es anunciado solemnemente, que no habrá más que muy pocos elegidos. El resto, la inmensa mayoría de las generaciones presentes y del porvenir, arderá eternamente en el infierno. En tanto, para consolarnos, Dios, siempre justo, siempre bueno, entrega la tierra al gobierno de los Napoleón III, de los Guillermo I, de los Femando de Austria y de los Alejandro de todas las Rusias.

Dios y el Estado, fragmento
Mijail Bakunin

1 comentario:

Anónimo dijo...

El cielo se enfocalizaba en la tierra, la tierra era el discurso celestial, y nunca lo palpe con tanta claridad como en ese regreso. Retorne a Dios, me arrodille en actitud de veneracion, exprese mis sentimietos, mis dudas, mi dolor y sobre todo mi gratitud por el hecho de que el me buscara como lo hizo. Le pregunte si me dejaba en libertad de volver al mundo de abajo, Me dio una de sus sublimes respuestas evasivas, queriendo decir no se te prohibe hacerlo tu mision es vigilar..y entonces baje...

( Memnoch el demonio hablando con lestat, fragmento)


De que sirve preguntar a un ser supremo..sobre su creacion, si las respuestas son sublimes y rechazan cualquier tipo de conocimiento?.

Se dice que el ser humano debe callar, creer aunque no vea..y donde queda nuestra racionalidad y el derecho a hablar y protestar???

Los seres humanos tienen cerebro y un sitema que funciona con experiencias y raciocinio, no con mitos y leyendas.

Abrir los ojos es parte de la evolucion...volver al mudo de tinieblas del oscurantismo donde todo se regia por la iglesia es regresar a la perdicion del engaño y la sobervia de otros.


Excelente..ojala prospere esto.